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sábado, 5 de febrero de 2011

NOSOTROS


Sentada en aquel café con el libro sobre la mesa, que había dejado de leer hace varios minutos, me recargue sobre el respaldo de la silla y prendí un cigarro, a pesar del sutil barullo que había por el cúmulo de conversaciones de las otras mesas, podía escuchar claramente aquella vocecita en mi cabeza, decía que me fuera de ahí inmediatamente, que no importaba si pensabas que te había plantado, que no me había aparecido para tan esperada cita, hecha y aplazada mas de 10 veces, pero algo me detuvo... tenía que pedir la cuenta todavía y esperar a que la mesera tan torpe que había venido atendiéndome la trajera y todavía esperar a que tomara mi tarjeta y trajera la autorización y esto con la eficacia con la que la susodicha mesera se había manejado hasta el momento mínimamente le tomaría 20 minutos y pensé que sería peor que me vieras pidiendo la cuenta o pagando en clara señal de que pretendía abandonarte, así que descarté ese plan y en ese momento llegaste, con esa seguridad que siempre te ha caracterizado y mentiría si dijera que por esa razón (y también por tus rasgos tan atractivos)captas mas de una mirada al entrar a cualquier lugar, pero fingí no verte y estar viendo a través de la ventana a mi lado, y llegaste hasta mi mesa y te quedaste parado, yo fingí sorprenderme y tu sonreíste pues sabes que suelo hacer eso, te acercaste y me diste un beso, tierno y marcado muy cerca de la comisura de mis labios del lado derecho, ahí fue cando sentí, por milésima vez, que el estómago se me "hacía chiquito" y he de contarte que me sigue pareciendo absurdo que después de tanto tiempo y tantas cosas logras que me sienta como niña de secundaria frente al chico de prepa que le gusta, pero me mostré imperturbable y como siempre también te diste cuenta y volviste a sonreir. Y así se fue toda la tarde en disimular que no pensábamos lo que estábamos pensando ni queríamos lo que estábamos queriendo, y mas importante aún que según no notábamos que esto tambien le pasaba al otro; cuando nos dimos cuenta de que había pasado mucho tiempo fue por que la mesera necesitaba cobrarnos para hacer su corte. Salimos de aquel café tan sencillo y familiar y nos topamos con una noche fría que hizo que encogiera los hombros, como reflejo y tu me abrazaste, también como reflejo, y los dos nos quedamos estáticos, no tanto como el frío como por encontrarnos de nuevo en ese dilema de sabernos en "esa" situación de nuevo. Y entonces llegamos al momento "intenso" ese momento que evades todo el tiempo que estas con esa persona pero esperas que finalmente llegue; nos dispusimos hablar de lo que sentíamos y como nos sentíamos sin el otro y cosas por ese estilo y paso como las otras mil veces anteriores, disculpen si exagero pero se siente como si hubiera sido esa cantidad, en el punto donde te preguntas ¿pero si todo es tan bueno por que estamos separados? pero sorpresa después de esa tarde-noche mágica volvimos a convivir, hablar, frecuentarnos, salir, y paso lo inevitable recordar el PORQUE ya no estábamos juntos. Pero a pesar de eso, a las mil veces anteriores de aquella tarde les pueden sumar otras mas después de esa tarde y su desencanto. Y hoy me pregunto, sentada en la misma silla de aquel café que os narro, ¿por qué? por que si después de tantos ensayo-error y de que el resultado siempre sea: error, seguimos buscándonos, y he llegado a una conclusión, no somos felices separados pero al parecer tampoco juntos, pero hay una gran diferencia no es lo mismo ser infeliz solo, que hacer infeliz a alguien en el intento de ser feliz uno mismo, pero estamos tan acostumbrados a nuestra infelicidad, y cuando digo nuestra me refiero a él y a mi, que nos buscamos para mantenerla. Esta actitud es por demás absurda por que tengo la certeza de que hay quien pueda hacerme feliz y pueda ser feliz conmigo sin morir (mil y un veces) en el intento, un ejemplo podría ser ese chico sentado en la mesa de enfrente que lleva mas de 5 minutos viéndome... y que acaba de sonreirme... y que se ha levantado de su mesa y se dirige hacia acá...

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