
Y se encontró ahí parada frente a una Iglesia, como si hubiera aparecido ahí por algún arte mágica, pero la verdad es que llevaba mas de 10 minutos ahí parada, estática y le pareció graciosa y absurda esa situación, que por un momento olvido como había llegado ahí pero principalmente el porque. Ya mas consciente, o por lo menos divagando menos, volteo a su alrededor y encontró muchas personas vestidas elegantemente, sonriéndole, acercándose a saludarla, algunos hasta a abrazarla, a tantas muestras de afecto o cortesía ella solo atinaba a sonreír y hacer una leve inclinación de cabeza pues no lograba articular palabra, menos aun cuando había sido un abrazo, derrepente algo turbada volteo a verse, a examinarse podría decirse,y hela ahí, ataviada con un hermoso vestido largo de color claro, usando sus mejores joyas, los diamantes que él algún aniversario de novios le regalo; se tocó la cabeza, su hermoso cabello negro había sido arreglado por una profesional en un elegante y hermoso peinado y entonces los recuerdos comenzaron a agolparse en su cabeza, ese vestido lo había escogido con él,al igual que los zapatos en una de tantas aquellas tardes mágicas que eran tan frecuentes a su lado, recordaba especialmente ese día, fue una tarde fría y lluviosa, esas de las que ellos gustaban, habían salido a caminar y terminaron en un centro comercial pues el quería hacer unas compras, ella contrario a lo que quería hacer ese día (caminar bajo la lluvia tomada de la mano de él) accedió; y cuando pasaron frente a esa tienda vieron el vestido, él no pudo contenerse y decir que parecía hecho solo para ella que era perfecto para una ocasión especial, muy especial, ella estaba de acuerdo pero esa ocasión especial no existía todavía, el insistió en comprárselo dijo que no importaba cuanto faltara para que ella lo usara, debía ser suyo. En efecto, había llegado, era ese día, que ella estaba ahi parada frente a tan imponente Iglesia sintiéndose algo estúpida porque los nervios le estaban jugando una mala pasada y parecía como si tuviera Alzheimer o lagunas mentales, pero ahora que estaba concentrada todo en su cabeza volvía a ser normal, pero su corazón parecía que en cualquier momento iba a detenerse, que no podría soportar mas el ritmo tan acelerado, parecía que se saldría de su pecho, le temblaban las piernas y no podía obligarse a dar un paso siquiera para entrar a la Iglesia, y se decía asimisma que todos debían de pensar que era una cobarde por no atreverse a entrar, podía sentir todas esas miradas condescendientes sobre ella; pero se distrajo nuevamente pensando en él, en su hermosa sonrisa, en sus manos tan varoniles, sintiendo su olor, oyendo su voz, que parecía que en ese instante le susurraba cosas tan dulces como siempre lo hacia cuando quería sorprenderla y al estarlo esperando no lo había visto... esperaba que esta vez fuera así y que la tomara de la mano y entraran juntos, pero sabía que eso no pasaría, que él ya estaba dentro de la Iglesia; pero en vez de avanzar siguió ahí parada pensando en lo feliz que era estando a su lado, cuanto lo amaba, cuanto él la había amado, lo felices que habían sido durante varios años y todo lo que habían pasado y que había pasado para que llegara ese día. El comienzo de una marcha nupcial desde el interior de la Iglesia la trajo de nuevo a ese día, a ese momento y sintió un escalofrío recorrerle todo el cuerpo supo que ya tenía que entrar, que tenía que movilizar sus temblorosas piernas y avanzar y tratar de no caer en el intento y hacer el ridículo mas grande de su vida, pues sabía que había muchos observándola y varios esperando que diera cualquier tipo de espectáculo, pero ella estaba decidida a no hacerlo... se sobresalto pues en ese momento la tomo del brazo Alberto un viejo e íntimo amigo de ambos, le sonríe condescendientemente invitándola a avanzar, se acerca a su oido y le susurra que todo esta bien, que él esta ahí para apoyarla y que no la dejara sola ni un instante, ella siente cierto alivio y decide que es momento de entrar que no puede posponerlo más. Entra a la Iglesia y duda, no de entrar si no por que su vista no se acostumbra rápidamente a la obscuridad del interior comparada con el brillante sol de mediodía bajo el cual había estado; en pocos segundos se acostumbraron sus ojos y pudo ver que la Iglesia estaba abarrotada, parecía que no había ni un lugar, siguió avanzando con Alberto a su lado, estaba por comenzar la misa, y ahora podía verlo perfectamente, a él, ahí parado frente al altar con su traje blanco, tan guapo, tan feliz, con esa sonrisa que lo caracterizo siempre, siguió avanzando y vio dos lugares vacios en la primera fila, Alberto y ella se dispusieron a ocuparlos... y estaba ella ahí en primera fila para ver al amor de su vida casarse... con alguien mas.

jajajaja!! que chido. Me recordé a mi mismo :'(
ResponderEliminarNo maaaaaaaaaaa!!!!
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